lunes, 21 de septiembre de 2026

 Aquí os dejo una reseña del libro de Ada Salas Gramática locura.












ADA SALAS, «Gramática locura», Ed. Pre-Textos, Valencia, 2026.

 

UNA PRÁCTICA DE RIESGO

 

Y así entre aires “mallarmeanos”, vanguardistas, y postmodernos, nos adentramos en Gramática locura, el reciente poemario de Ada Salas (Cáceres, 1965). La poética de Salas ha sido habitualmente incardinada en la llamada «Poesía del silencio». Sin embargo, considerando la extrema complejidad de su voz, sería algo osado tratar de clasificar lo inclasificable, máxime cuando se observa en profundidad el libro que se analiza, el cual supone un giro radical de la praxis poética anterior, sobre todo la de los últimos títulos.

 

Y aquí comienza el Kalahari. No hay verde, oasis o agua a primera vista; el lector tendrá que aprender a encontrar esa agua con todo su esfuerzo, con toda su alma, como se encuentran las cosas valiosas. Así pues, marchamos en peregrinaje largo y accidentado por el flujo de la mente, aventando el miedo, la muerte y la angustia de la autora, junto a la imposibilidad del lenguaje, un lenguaje incapaz de hacerse cargo del dolor, del sufrimiento extremo. “De lo que no se puede hablar, hay que guardar silencio”, dice el lúcido Wittgenstein.

 

«y no puedes /

hablar pero dices /

mamá y lo dices /

tres veces… //

Yo te digo /

mamámiramestoyaquí pero nada /

nos sirve y mi abuela no viene y mi madre /

no está…»

 

Y la gramática y sus sesgos inmiscuyéndose por todos lados:

 

«Mi madre es un sufijo /

tendido en un camastro /

-qué clase de palabra puede ahora /

decirte- El agua entra en su boca con una/

jeringuilla…»

 

Sí, también inmiscuyéndose en la muerte, la cual, bien desde la incertidumbre o bien desde su realidad insoslayable, parece marcar honda y largamente la letra.

 

«al lado de mi madre se muere un esqueleto /

pero no /

-aquí lo adversativo cállate /

de una vez / maldita /

conjunción /

adversativa- /

Aquello que se muere que no vive /

tampoco pero sigue /

gimiendo»                                                      

 

Pero no es solo la gramática aludida en el título: es la escritura toda, su forma, su voz, su estilo… lo que se constituye en coprotagonista del texto.

 

«La poesía es lo libre hacemos /

ese trato. Y aquí vienen /

los peros quién dijo /

las palabras son luz y la luz /

no obedece las palabras /

… Describir. Explicar. Pero ahora ay amiga /

apriétate los machos»

 

Por otro lado, no sería justo obviar otros poemas de tipo existencial, (…la muerte / se equivoca // entrar no la vemos / salir no la vemos / entrar nada salvo / la angustia.).

 

O sobre el recuerdo (… una vez vi la Alhambra cuando era / pequeña igual que cuando Clara // Yo nunca había visto // esa luz esa luz este amor ese asombro… / …No es / melancolía / “no se debe llorar lo que no pudo / ser”).

 

La infancia (ayer brillaba Gredos. Me dolía / la piel y pensé / la belleza. Detrás / del escenario / se escondía la infancia / -infancia esa palabra es siempre / de los otros-).

 

La naturaleza animal (excrementos de algún / animal. Huesecillos y plumas / y dientes. La carne / ya se fue se excreta lo que sobra. // termina / ya de veras / no puedo / respirar).

 

La mitología (… Ese torso / de Zeus el tiempo // Estelas. / “La que no supo amarte / te amó” / -no se puede / leer pero leo tu nombre / o el mío / no sé-).

 

O la metapoesía misma (frases hechas no quieres / pues te vas a tener que aguantar / me sale pues te jodes eso sí / se va acercando un poco / bendición).

 

Respecto al aspecto formal, el libro se organiza en un conjunto de 47 poemas (sin título) breves y largos en un continuum sin apartados ni secciones, donde el tema de la madre y la muerte los mantiene hilados, salvo los ya citados (memoria, infancia, metapoesía, etc.), en los que no deja de sobrevolar un rastro que los mantiene en la atmósfera común. Así, y con una escritura a modo de diálogo interior, la estructura versal se compone de versos de arte menor (los más) y de arte mayor (los menos) dispuestos aleatoriamente. Son versos de gran condensación que inician in medias res, con puntuación no convencional, espacios en blanco y entrecortados por pausas versales, cesuras y encabalgamientos abruptos que cortan el ritmo y el sentido. La sintaxis aparece rota, carente de fluidez y sin aparente lógica. Todo ello da cuenta exacta del fluir del pensamiento —como a saltos—, así como del estado de ansiedad, balbuceo e incluso de locura por el que atraviesa el sujeto lírico.

 

«No quiero que respires no lo dejes  

respirar no lo dejes

tengo frío tú tienes calor

tu bizcocho

de nata

cada día otro cuerpo

al menos esta paz aunque luego ya todo.»

 

***

 

«a dónde vamoh a ir       

si no tenemoh a donde ir eso dice

María dos mil tres mil veces la llaman

María //

si no tenemos a ir»

 

En cuanto al capítulo de recursos literarios, así como expresivos y gramaticales varios, el abanico es amplio y complejo como el que más en un libro escrito preeminentemente en primera persona, aunque no escasea el resto de pronombres personales: (Digo tú porque en tú / podemos escupir… / …ese tú es la muerte…). Igualmente, hay una profusión de posesivos que, junto a los diminutivos, acentúan la emotividad e incluso el carácter confesional: (Mi cerebro / con todos cada uno los minutos de tu boca boquita no poderla / cerrar); y también visibles repeticiones: (…a lo mejor ve manchas. Una mancha // mojándose seis veces tu cuerpito / abriéndose seis veces…). Por otro lado, entre las figuras retóricas se lleva la palma la elipsis, en la que se omiten interconectores, verbos o sujetos que se dan por sobreentendidos en el contexto, aportando mayor ligereza y expresividad: (Qué hacéis aquí los números si mi madre / no está / y nosotros / también / sin remisión / tampoco). También hay metáforas puras (un hijo es una mancha / mi hermano es una mancha), extrañamientos (… las estrellas / se mueven los planetas / tampoco. El cielo), imágenes sugerentes (Qué aljibe / de sombra), lenguas foráneas (une saison / en enfer) e intertextualidad, ya sea por alusiones a personajes o mitos (Qué cosa tan extraña el cuerpo de Caesia al borde de un camino) o por inclusión de fragmentos populares (aserrín / aserrán / pasillito de sanjuán), y también personajes con los que la poeta dialoga. Finalmente, cabe destacar la inclusión del habla coloquial, que, en sintonía con autores como T. S. Eliot, Ezra Pound o William Carlos Williams —partidarios del acercamiento de la poesía al habla de la calle—, busca dotar de una mayor cercanía y espontaneidad a la escritura: (… con esa cesta qué esperas /cosechar // estoy / hasta el culo de muerte).

 

Respecto a la tonalidad y temperatura de la lengua, observamos, por lo general, unos textos de carácter intimista y emocional, alejados de toda solemnidad, en los que predomina un léxico cortante y angustiado que se manifiesta en el ritmo, las fracturas y los silencios del verso. Es un vocabulario áspero y, a la vez tierno que produce un choque o un efecto de constante tensión. Al lado de los citados diminutivos de carácter afectuoso (… ese piecito // … se parece a un esófago), aparece un lenguaje descarnado y algo expresionista, marcado de efectismo en ocasiones (… Abrazarte // yo creo / que voy / a romperte pon mucho / cuidado los bracitos / saliendo / las manitas / dobladas / las muñecas / quebradas) y, en otras, de altísima temperatura, con expresiones fuertes y procaces de resonancias bukowskianas (… un poco / de silencio que se calle esa tráquea / que se jodan el Bosco y toda su caterva / si mi madre / me oyera…), (…un poco / de silencio compasión), (… Compasión y una mierda fuck you j'en ai marre). En cualquier caso, la intensidad, habla fehacientemente del sentir descontrolado de un sujeto poético que no encuentra correlación entre la vida y su sentido.

 

En conclusión, en Gramática locura nos hallamos ante una poética transgresora, desmitificadora y rayando a veces en la provocación. No es una escritura al uso; es una poesía de alto voltaje y experimentación, donde la autora hace una apuesta de riesgo —de sumo riesgo, diría yo— al adentrarse por territorios aún poco transitados por la poesía. Este es el caso del devenir del pensamiento o flujo de conciencia, donde la voz parece dialogar consigo misma desde momentos de contención hasta momentos de descontrol extremo, en los que hasta el propio idioma se hace insuficiente para expresarse. En definitiva, es de admirar el coraje de Ada Salas para enfrentarse, con frescura y dominio del lenguaje, a nuevos desafíos en este caminar de la lírica tan accidentado y turbulento de nuestros días.

 

«Y ahora venga Homero atrévete con esto»

 

 

 

 

NOTA BIOBIBLIOGRÁFICA

 

Marga Mayordomo. Poeta y escritora madrileña, licenciada en Antropología Americana. Pertenece a la asociación de mujeres poetas Genialogías y al proyecto Nosotras, Mujeres y Poetas. Premios recibidos: Joaquín Benito de Lucas, 2013, dos premios Zenda de Instagram (2020 y 2021), y Enrique Pleguezuelo de Córdoba, 2022. Poemas: Publicados en varias antologías, así como en diversas revistas literarias. Colaboraciones: Estudios y artículos sobre Emily Dickinson (Revista Almiar), Adrienne Rich (Vallejo & Co.), y Ezra Pound (Tam-Tam Press), y también reseñas a libros de Ocean Vuong. (Margen Cero), Marina Tapia. (Revista Almiar), Julieta Valero. (Mis Repoelas), y Rafael Escobar. (Revista Almiar). Poemarios publicados: Dedos de Martini-Dry (Premio Joaquín Benito de Lucas, 2013), Pájaros tattoo (Cuadernos del Laberinto, 2018), Yukón (Mahalta Ed., 2022), y Meridiano de Greenwich (Huerga y Fierro, 2026). 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

 

Querida gente os dejo unos poemas de Yukón (Mahalta, 2022) traducidos al italiano por Alberto Pellegatta en "TAUT Editori. Gracias por ello, amigos. Para leer pinchar aquí:

tauteditori.it/blog



 Querida gente os dejo mi reseña de "Confortablemente muerto" de Rafael Escobar (Tigres de papel, 2026), ya publicada, en Revista Almiar (margen cero). Doy mi agradecimiento a Revista Almiar.

https://margencero.es/margencero/confortablemente-muerto-rafael-escobar/



lunes, 7 de septiembre de 2026


Hola, hoy un poco de poesía de Meridiano de Greenwich (Huerga y Fierro, 2026). Abrazos poéticos.